¿QUIÉN ES EL REY?

By February 5, 2016Blog

¿Quién es tu Rey?
Nuestra vida y nuestro cuerpo es como un castillo en el que antes había un rey llamado ‘el Yo’ pero cuando Jesús nos compró, Él pasó a ser el Rey. A Él le pertenece el castillo, el servicio de nuestros deseos, y el trono del reino. Nuestro llamado es ser leales al que ahora es nuestro Rey. Él nos dio vida y nos hizo el lugar donde ahora Él vive mediante Jesucristo. Romanos 6:12-14 Un conflicto interno que todos enfrentamos es que hay varios que están compitiendo por el trono de tu vida y como hijos e hijas de Dios resistimos a todos lo quieren ocupar ese lugar que le pertenece a Dios. Cuando Dios es nuestro Rey nuestros deseos reflejan la verdad y el valor de Dios y debemos complacerlos; pero si el pecado nos engaña, estos deseos se convierten en agentes traicioneros al Rey y complacerlos sería una conspiración.
Por ejemplo, el deseo por la comida (el hambre) el cual nos sirve bien, pero cuando el pecado lo captura, el deseo se convierte en glotonería o bulimia o anorexia y nuestra boca y nuestro estómago llegan a ser armas de iniquidad. El deseo por la satisfacción sexual, es un buen siervo de procreación y gozo en el matrimonio, pero si es capturado por el pecado, el deseo se convierte en lujuria por la pornografía o la masturbación o la fornicación o el adulterio o las relaciones homosexuales, y nuestros órganos sexuales llegan a ser armas de iniquidad.
El gran tema no es solo que actos haces o no haces o a que deseos te rindes y a cuales no es ¿Quién es tu Rey? ¿Quién reina en tu vida? ¿De quién o de que estas enamorado? ¿A quién te estás sometiendo? ¿Al pecado o a Dios?
La pregunta es ¿quién estamos dejando que nos seduzca?
Puede ser Dios Jeremías 20:7 “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste.” O puede ser el pecado Santiago 1:14-15 “La tentación viene de nuestros propios deseos, los cuales nos seducen y nos arrastran. 15 De esos deseos nacen los actos pecaminosos, y el pecado, cuando se deja crecer, da a luz la muerte.” De esto se trata de examinar nuestros caminos para volvernos a Dios y dedicarnos a Él para dejar que Él nos atraiga. Cantares 1:4 “Atráeme; en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; Nos gozaremos y alegraremos en ti; Nos acordaremos de tus amores más que del vino; Con razón te aman.” La NVI dice: “¡Hazme del todo tuya! ¡Date prisa! ¡Llévame, oh rey, a tu alcoba! Regocijémonos y deleitémonos juntos, celebraremos tus caricias más que el vino. ¡Sobran las razones para amarte!”
El pecado nos miente cuando nos dice: ‘se va sentir muy bien ¿qué tiene de malo?’ sí puede sentirse bien por un momento pero tarde o temprano viene la miseria y la destrucción. El pecado toma nuestros deseos y los convierte en mentirosos que nos prometen satisfacción y felicidad pero todos sabemos que esta estimulación nos deja insatisfechos, sin esperanza, mas culpables y más descontentos, más desanimados y mas esclavizados. Al final como lo dice Romanos 6:21 esas cosas arrastran a la gente al infierno “Porque el fin de esas cosas es la muerte”.
Mientras que el limpiarnos tiene promesas mas gloriosas Mateo 5:8 “Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios.” 2 Timoteo 2:21 “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.”
Lo decía Francis Chan recientemente, la esencia del satanismo es: ‘haz lo que quieras, lo que se te antoje, es tu vida.“ Cristo nos dice: “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”
¿Cómo pelamos esta batalla? En Romanos Pablo no nos enseña como batallar con el pecado hasta que no sepamos como Cristo batalló primero con el pecado, e hizo lo que nosotros no podíamos hacer y lo que la ley no pudo hacer.
Si CRISTO no hubiera muerto para llevar nuestra condenación, nunca podríamos progresar en la santificación. No te haces santo para ser justificado. Eres justificado para llegar a ser santo. Si el pecado tiene estrategias para engañarte, Dios mucho mas ha trazado un camino para que venzas y puedas acercarte a Él.
Cristo murió por tus pecados: Romanos 5:8-9 Cristo derramó su sangre para que la ira de Dios fuera satisfecha, quitada. Si no sabes esto, el diablo, te puede derrotar haciéndote sentir culpa y sin esperanza.
Tu has muerto y resucitado con Cristo: Romanos 6:6 Es decir que Dios nos vio muriendo junto con Él, de tal forma que Su ejecución fue nuestra ejecución y Su recompensa de resurrección también es recompensa de resurrección a una vida nueva.
Estas unido con Cristo: 1 Corintios 1:30 Por la fe consideramos lo que Él ha hecho, lo que Él es y lo que promete ser y lo recibimos como un regalo y como nuestro tesoro en la vida.
Dios te justifica: 2 Corintios 5:21 Dios nos justifica por medio de esta fe porque Estamos unidos con Cristo.
Considérate muerto al pecado: Romanos 6:11 Es algo que consideras, ya piensas de esta manera, cuenta con esto como una verdad acerca de ti. Es un acto de tu mente y de tu voluntad el cual precede antes de la tentación. Dale la bienvenida y abraza esta obra de Dios y todo lo que significa para ti como un tesoro en la vida. Es aferrarte a quien eres ahora en realidad.
Di ‘No’ y escoge a Dios: Romanos 6:12 De lo que Dios hizo en Cristo; a una actitud mental correcta y de ahí una decisión concreta.
No es solo decir ‘no’, es todo lo que hay detrás de ese ‘no’ Cuando el pecado ataca con los deseos de lujuria, decimos, ¡No! Cuando ataca con los deseos de codicia, decimos ¡No! Cuando ataca con los deseos de alcohol, nicotina, marihuana, crack, cocaína, decimos, ¡No! Cuando el pecado ataca con los deseos de venganza o chisme, decimos, ¡No! Entonces sí, hay un compromiso real de nuestra voluntad. Escoja decir ¡No!
Esta elección (de decirle no al pecado) es una preferencia. Elegir es preferir una cosa sobre otra. Si Dios está para recibir la gloria en nuestras elecciones contra el pecado, debe ser porque contemplamos a Dios, lo que él es y sus promesas como preferibles.
El cristianismo no es solo una lucha por dejar lo malo, como una religión que sólo prohibe cosas que parecen divertidas; es ir en pos de Jesus para encontrar la satisfacción en todo lo bueno que hay en Dios. Por eso debemos tener estos tres pasos :
Cultivando humildad: Para reconocer nuestra condición y matar al orgullo que nos mantiene encerrados en nuestra obstinación para seguir estancados y fracasado en lo que a Dios se refiere.
Arrepentimiento y Consagración: Para darle la vuelta al engaño del pecado y consagrarnos a Dios por algo mucho mejor que los engaños del pecado.
Desarrollando Intimidad: Entonces nos deleitamos en Su amor Cantares 1:4 “Atráeme; en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; Nos gozaremos y alegraremos en ti; Nos acordaremos de tus amores más que del vino; Con razón te aman.”

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