Promoviendo la Cultura de Honra y El Espíritu Profético en el Hogar

By May 11, 2016Blog

Promoviendo la Cultura de Honra y El Espíritu Profético en el Hogar
Romanos 12:9-10
“No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno. 10 Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente..”
No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad; El Señor nos llama a tener un amor genuino hacia los demás. No sólo decir amo a mis hijos o amo a mi madre o mi esposa sino amarlos como Dios manda que lo hagamos y como ellos necesitan ser amados. Muchos nosotros podemos tener nuestros propios conceptos del amor pero aquí el Espíritu Santo a través de Pablo nos dice como se ama genuinamente:
Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno. Lo opuesto de aborrecer lo malo en el contexto de amar genuinamente, es aferrarse a lo bueno que Dios habla acerca de los nuestros en contraste con mantenernos esperando lo peor de ellos. Sin darnos cuenta, podemos estar aferrados a todo lo malo que alguien es o que ha hecho pero Dios no es así con nosotros. Cuando aborrecemos lo malo quiere decir que ya no vamos a estar repitiendo lo malo que han hecho ni haciendo mas grandes sus errores.
Debemos aferrarnos todo lo que Dios ha prometido hacer en nuestros hijos, padres y parejas con Su poder, Su misericordia y Su gracia, Él definitivamente los ama mas de lo que nosotros jamás podemos amarlos.
El Padre declaró bendición sobre Su Hijo Jesús en Lucas 3:22 “y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.”
¿Qué es lo que Dios dice de tu esposa o de tu madre? Salmo 128:3a “Tu esposa será como una vid fructífera, floreciente en el hogar.” Proverbios 31:12, 25-26 “Esa mujer le hace bien y no mal, todos los días de su vida… Está vestida de fortaleza y dignidad, y se ríe sin temor al futuro. 26 Cuando habla, sus palabras son sabias, y da órdenes con bondad.”
¿Qué es lo que Dios dice de tu hijo/hija? Salmo 128:3b “Tus hijos serán como vigorosos retoños de olivo alrededor de tu mesa.” Salmo 144:12 “Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio” Joel 2:28 “derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas.”
¿Con quien nos ponemos de acuerdo?
Lo mejor que podemos hacer es ponernos de acuerdo con Dios y con lo que Su palabra dice todas las mañanas en nuestro lugar secreto o el cuarto de oración, para poder declarar sobre nuestras hijos e hijas, madres y esposo lo que está diciendo de ellas, para profetizar vida y las verdades de Dios.
No cabe duda que hay fuerzas espirituales del enemigo operando y atacando a nuestros hijos y padres pero EL PODER SOBRENATURAL DE DIOS SE HACE DISPONIBLE CUANDO NOS PONEMOS DE ACUERDO CON ÉL EN ORACIÓN Y EN NUESTRAS CONVERSACIONES.
Hebreos 4:14-15 “Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades….”
Hebreos 6:12 “a fin de que no se hagan perezosos sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.” Debemos seguir siendo pacientes y confiar en Dios para heredar las promesas respecto a lo que Dios hará con ellos que amamos.
En ocasiones podemos pasar mucho tiempo desconectados de Jesús y demasiado conectados con nuestras emociones y con las presiones al punto de que la mayor parte del tiempo estamos cansados y frustrados por todo lo que está pasando a su alrededor. Pero Jesús nos dice: ‘hoy, entrégame tus frustraciones: ven y llora delante de mí presencia- Yo soy quien te puede dar paz- Yo soy quien te puede consolar- Yo sé lo que te está pasando y conozco tus necesidades- ven delante de mí, aprende de mí, yo te voy a enseñar cómo instruir a tus hijos en mis caminos.”
En muchas ocasiones cuando nos sentimos frustrados podemos decir cosas que están de acuerdo con lo que el enemigo dice, no con lo que Dios dice, pero el Espíritu Santo de Dios nos puede dar dominio propio para responder correctamente y no herir a nuestros hijos o a nuestros padres.
Aun en nuestros peores momentos podemos hablar con el Espíritu Santo y pedirle que produzca en nosotros el fruto del dominio propio y la templanza para no responder con palabras de ofensa y condenación. Cuando estamos enojados es difícil guardar silencio y preguntarle al Espíritu Santo pero aunque es difícil es necesario y sí podemos hacerlo.
Santiago 3210 “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo… 5 la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas… 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno… 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10… Hermanos míos, esto no debe ser así.”
Es importante darnos cuenta de lo trascendentes que son las palabras que declaramos a nuestros hijos, nuestras esposas y sobre nuestras madres. Identidades y destinos son formados y destruidos por las declaraciones de los padres a los hijos. Proverbios 18:21 “Lo que uno habla determina la vida y la muerte; que se atengan a las consecuencias los que no miden sus palabras.”
Que Dios le permita a las mamás hablar conforme a la mujer que es descrita en Proverbios 31:26 “Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua.” Si queremos que nuestros hijos aprendan dominio propio y que sus corazones ardan por Jesús, nosotros como padres tenemos que ser un modelo, tenemos que responder de una manera piadosa en medio de la presión y estar apasionados por Jesús, buscando su rostro todas las mañanas
Ámense con un amor genuino: Esto quiere decir, sin hipocresía, porque podemos fingir que amamos a alguien y nos aguantamos el no decirles lo mal que nos caen y cuanto nos molestan. Amar sin hipocresía quiere decir que has cultivado el ver a esa persona como Dios la ve y desechas la amargura, el resentimiento y la negatividad y con un amor real la amas. No porque esa persona no tenga defectos sino porque te has aferrado a todo lo bueno que Dios es capaz de hacer en ellos.
Deléitense en honrarse mutuamente: Es decir deléitense en darse importancia unos a los otros; en considerarse el uno al otro, en esperar lo mejor de ellos. Los hijos deben honrar a los padres y los padres deben darles importancia a sus hijos. Los esposos deben darle importancia a sus esposas, madres de sus hijos. Un estorbo muy común para honrarnos son nuestros teléfonos celulares, computadoras y televisiones, que nos hacen tomar a la ligera lo que otros son, dicen, sienten, necesitan. Estoy hablando aquí tanto de los padres como de los hijos que pueden deshonrase de esta forma.
MAS SE PUEDE CONSEGUIR SI ORAMOS UNOS POR OTROS
Podemos conseguir mucho mejores resultados orando por las personas que utilizando cualquier otro medio de presión como el enojo o la culpabilidad.
Orar la Escritura por nuestros seres queridos es una herramienta muy útil. Si oramos en acuerdo con las Escrituras por los que amamos y que nos rodean, el poder de las palabras de Dios es desatado en sus vidas. Las oraciones son poderosas especialmente cuando las ora un padre o madre sobre su hijo. Juan15:7 “Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!”
Es crucial entender que necesitamos madres y padres que puedan responder al llamado de Dios, de declarar bendición sobre sus hijos, instruirlos en la palabra, vivir vidas radicales para Cristo, siendo un modelo de pureza y madurez espiritual, conociendo los tiempos en los cuales estamos viviendo y ser dignos del llamado de Dios a ser madres y padres, ustedes están afectando a sus hijos para la eternidad. Muchos padres han abandonado ser la voz profética sobre sus hijos y otros profetizan sobre ellos y los acaban o confunden.
La meta de esta palabra no es traer condenación, pero sí es importante que escuchemos lo que Dios dice. Muchos de ustedes, especialmente las mamás tienen que cambiar las conversaciones que tienen con sus hijos, no estamos hablando de decirles siempre que son increíbles y sobre protegiéndolos, diciendo que todo lo hace bien, por la culpabilidad que sentimos. Estamos hablando de ponernos de acuerdo con Dios, escuchando Su voz, para que podamos declarar en la tierra lo que él está diciendo sobre la vida de nuestros hijos e hijas, madres y esposas.

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