La Estrategia del Líder

By May 26, 2016Blog

La Estrategia del Líder
Efesios 4:11-12 “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”
Capacitar a la iglesia para hacer la obra del ministerio es la estrategia del líder. Según este texto quien hace la obra del ministerio son los santos, los miembros de la iglesia. Todos en la congregación deberían tener un trabajo. El papel del líder es ser un supervisor. Eso es lo que se refiere la palabra ‘obispo’ es uno que vigila las actividades de otro.
Trampas en la estrategia
Una trampa clásica para el líder sin experiencia es enfocarse en los miembros más débiles en lugar de hacerlo en los más fuertes. Después de todo, los débiles parecen los más necesitados. El líder que discierne, pasa su tiempo preparando a los fuertes para ayudar a los débiles. El gran peligro para el líder que comienza es suponer que su responsabilidad es sanar y consolar a todos los heridos, y fortalecer al débil, cuando se puede ser mas efectivo al capacitar y activar a los mas fuertes para que ellos crezcan al dar.
Tal trampa duplica un error de enseñanza fundamental cometido en las escuelas públicas, al bajar sus estándares para acomodar al estudiante más débil. El resultado es una sistema de educación ineficiente. Si un líder tiene la sabiduría para invertir en gente con potencial, más bien que en personas débiles, descubrirá que está preparando a aquellos que pueden ministrar luego a los individuos débiles.
Smalling cita este ejemplo: Hace años en Ecuador, estaba plantando una iglesia en un sector de Quito… Esta iglesia tenía la personalidad de un caballo de arado perezoso. Si nosotros parábamos de exhortar, se detenía y se iba a dormir.
Un domingo, estaba predicando un sermón de exhortación cuando me di cuenta que la mayoría de la congregación estaba mirando hacia la puerta. Me detuve, para ver lo que ellos estaban viendo y vi un gato jugando con una pelota.
Me molesté. Ellos estaban más interesados en el gato que en las advertencias de la Palabra de Dios. Estaba furioso. Esa indiferencia a mi prédica me molestó tanto que cerré mi Biblia y me preparé para salir de la iglesia al instante en pleno medio del culto. Pensaba que esto los despertaría. Entonces me di cuenta de que 4 miembros estaban tomando apuntes. Por amor a ellos, terminé el sermón.
Esa tarde, me propuse no preparar más sermones para la congregación en general. Todos mis predicas serían para aquellas 4 personas solamente. Esta fue la decisión más sabia que yo pude haber hecho, aunque no me di cuenta al momento. Uno de estos 4 era un joven que más tarde comenzó su propia iglesia con 150 miembros.
Debemos enfocar el esfuerzo de discipulado en aquellos que lo toman con más seriedad.
El Producto Principal de un Líder
2 Timoteo 2:2
“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.”
La cosa más importante que un líder cristiano debería producir es otros líderes. Así fue como Timoteo, el hijo espiritual de Pablo, terminó involucrado en el ministerio.
Algunos líderes parecen renuentes a preparar a otros para el liderazgo. Muchos tienen temor de que otros puedan surgir y tomar su lugar y dejarlos sin trabajo. En lugar de tomar el riesgo, prefieren que su Grupo de Amistad o ministerio permanezca estancado. “Has escuchado mis enseñanzas confirmadas por muchos. Ahora enséñaselas a personas dignas de confianza, que a su vez puedan enseñárselas a otros.”
El evangelista Leighton Ford nota cómo algunos líderes fuertes fallan en desarrollar el liderazgo bajo ellos, con resultados desastrosos a largo plazo: Quizás algunos de la primera generación de líderes vieron la segunda generación como competidores no bienvenidos y no tuvieron la intención de desarrollarlos. A veces la sombra de estos líderes fuertes era tan grande que las pequeñas semillas debajo de ellos no fueron alimentadas.’
La observación y la experiencia demuestran que Dios siempre promociona a un ministerio mayor a los líderes que preparan a otros para tomar su lugar. En resumen la estrategia es preparar a otros para hacer la obra del ministerio incluye la capacitación a otros para dirigir.
Estableciendo Metas
Como líderes somos llamados a tener un sentido de dirección y crecimiento en nuestro Grupo de Amistad o ministerio. Si no sabemos a donde vamos ¿cómo vamos a saber si ya llegamos o cuanto nos falta para llegar? Para esto, es necesario establecer metas que contribuyan a la declaración de propósito de la Houses of Light: Vivir el Gran Mandamiento y Cumplir la Gran Comisión. Basados en esa misión los líderes establecen metas que apunten en esa dirección.
Las metas que se trazan mensualmente tienen el propósito de entrenar a los discípulos para que amen a Dios y sean capaces de discipular a otros. Ahora bien, para que las metas sean efectivas y cuenten con el respaldo de Dios, el líder debe orar para pedir la dirección de Dios. Además de orar en privado también debe involucrar a los miembros su equipo en el proyecto al que Dios los dirija e inspire.
El líder debe preguntarle al Señor ¿a dónde nos quieres llevar este mes? ¿en qué aspecto quieres que avancemos? Pueden ser desde cosas sencillas, como la ayuda mutua, hasta estrategias de evangelismo y alcance a la comunidad.
Es importante que la meta se dé en términos concretos que puedan evaluarse. No solo debemos decir: ’Mejorar nuestra vida espiritual’ Se debe definir en que consistirá específicamente la mejoría espiritual, por ejemplo: ‘Que cada miembro del equipo tenga una vida devocional y presente de 3 a 5 devocionales por escrito’
Este tipo de meta permite medir hasta que punto se alcanzó esta meta o si se requiere mas enfoque y apoyo de parte de líder para que los miembros del equipo logren crecer en su intimidad con Dios y en su vida devocional.
Parte del éxito para alcanzar las metas consiste en la habilidad del líder para comunicar con claridad lo que esperan lograr y la motivación que les dé basada en el plan de Dios y no solo en sus buenas intenciones o positivismo.
También el líder debe pensar en los pasos intermedios que se requieren para llegar a la meta para obtener con anticipación los recursos necesarios. Por ejemplo si van a hacer un alcance evangelístico, debe preparar el ambiente espiritual con oración y ayuno; enseñar a los miembros como presentar de manera sencilla el plan de salvación; conseguir tratados e invitaciones para la iglesia con toda la información necesaria y demás herramientas creativas que el Señor les inspire.
Evaluación
Necesitas evaluar periódicamente tu progreso hacia las metas. Hazte las siguientes preguntas: ¿Cuánto de mis metas intermedias he logrado? ¿El tiempo para mis metas ha sido mayor que el esperado? ¿Cuáles son los principales impedimentos?
Siempre habrá en la iglesia personas que no aceptan las metas, no importa lo que hagas. Estas personas quieren hacer algo diferente, e incluso declaran que Dios las ha llamado para hacer esto o aquello. El liderazgo necesita hacer todo lo posible para ubicar a estas personas sin perder de vista las metas.
Ponga todo por escrito
Esto ayuda a aclarar sus propios pensamientos así como también ayuda a medir su progreso. Puede de cuando en cuando poner por escrito en el plan de visión la pregunta siguiente: ‘Nosotros sabremos que estamos progresando para alcanzar la visión, cuando… Luego pon alguna meta intermedia para que los participantes sepan que están progresando hacía la visión.
Los participantes verán mejor donde ellos mismos están en el plan. Además, demuestra que tu, como un líder cristiano tienes integridad al cumplir tu palabra.

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