El Acceso a Dios y la Perseverancia del Cristiano

By August 31, 2016Blog

El Acceso a Dios y la Perseverancia del Cristiano
Hebreos 10:19-24
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, 20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, 21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. 23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. 24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.”
Introducción
En estos versículos el gran argumento del escritor se concluye en un breve resumen. Todos los obstáculos para entrar con confianza a la presencia de Dios han desaparecido, perfectamente y para siempre. Tenemos acceso; y aquel que es el camino; es también ahora nuestro sumo Sacerdote, el que intercede por nosotros, y nuestro Mediador que nos da toda la ayuda que necesitamos. Lo que corresponde a la revelación del nuevo pacto de la gracia divina, es una actitud de fe y esperanza en el corazón así como un amor a Dios y de unos a los otros.
A partir de esta sección, el escritor nos muestra cómo manejar la Palabra, para que todos reciban edificación. El entendimiento tiene que ser iluminado, la conciencia escudriñada y confortada, el corazón ha de ser animado, la voluntad movida y los afectos bien ordenados. La sola doctrina, produce gente fría y presumida; y la sola exhortación produce personas desanimadas y mal instruidas.
v.19 “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.”
El gran privilegio que se nos anuncia a los cristianos aquí es que podemos acercarnos a Dios porque se nos ha preparado un camino (v.20) y se nos proporciona una guía para dirigirnos (v.21).
“El lugar santísimo” del que esta hablando aquí es el cielo mismo, el lugar donde Dios mora. Eso es lo que Dice en Hebreos 9:24 “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.” Que glorioso es saber que en ese lugar nos espera el Hijo, nuestro sumo sacerdote; Él esta junto al Padre. No tenemos temor al acercarnos a Dios sino seguridad y confianza.
La osadía para “entrar en su presencia” no es solo cuando nos muramos o cuando Jesús regrese, sino es el acceso a Dios en el espíritu y por la fe que ahora tenemos. Bajo el judaísmo, era solo el sumo sacerdote, una vez al año el que entraba al lugar de la presencia de Dios. Ahora bajo el nuevo pacto disfrutamos del libre acceso a Dios para acercarnos como adoradores e intercesores aceptados, para sentarnos a Su mesa como hijos felices.
Como el hijo pródigo que regresó a casa del Padre: habiendo confesado sus pecados, el Padre nos recibe con un beso de reconciliación, y el mejor vestido de justicia y ahora sólo nos corresponde disfrutar de todo el bien que el Padre nos ha preparado. Estos fueron los beneficios del Nuevo Pacto: Dios ha puesto sus leyes en nuestros corazones, las he escrito en nuestras mentes, y prometió que nunca mas se acordará de nuestros pecados e iniquidades ahora solo nos queda acercarnos a Dios y derramar nuestros corazones en acción de gracias, alabanza y adoración. (Hebreos 4:16; 10:19-22).
“teniendo libertad” Ya no esta prohibido entrar como antes Ahora ya hemos sido aceptos en el amado (Efesios 1:6) no hay razón válida por la cual dudar en acercarnos a nuestro Padre en perfecta libertad de espíritu.
“por la sangre de Jesús” por esa sangre tenemos entrada al lugar donde se despliegan la gracia y la gloria de Dios (Hebreos 9:3-4). Lo que no pudo la sangre de los toros y machos cabríos, la sangre de Cristo sí limpia nuestra conciencia, quitando de nosotros el sentido de culpabilidad y nos faculta para acercarnos a Él libremente.
v.20 “por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne.”
“por el camino nuevo y vivo que él nos abrió”
: Cuando Adán pecó, la puerta de acceso a la majestad de Dios se cerró para él y para todas su descendencia pero Cristo la abrió de nuevo y para animarnos en nuestro acercarnos a Dios, Cristo se nos presenta como el “camino vivo y nuevo que Él nos abrió [consagró].”
El único camino al lugar santísimo bajo el tabernáculo terrenal era un camino de sangre y por lo tanto de muerte y luego había que atravesar el velo. En contraste Cristo esta vivo y nos conduce a la vida; y Él es el “nuevo camino” porque se nos ha manifestado bajo el nuevo pacto.
“a través del velo, esto es, de su carne” El velo debía ser rasgado, Cristo debía morir, antes de que el acceso a Dios fuera posible. Cuando Dios rasgó el velo del templo, era una señal clara de que todo impedimento había sido quitado, y que ahora se nos abrió el camino a Su presencia.
v.21 “y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios” Jesús como sacerdote es “grande” en Su persona, en Su dignidad, en Su posición, en Su poder, en Su compasión.
Y está “sobre la casa de Dios” la cual es toda la familia de Dios, tanto del cielo como de la tierra es lo que dice Hebreos 3:6 “pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.” La iglesia triunfante y militante es la que es invitada a acercarse a Dios con confianza. Jesús está como Señor con Su autoridad sobre y a favor de la iglesia. Él es que preside y protege a las personas, las tareas y la adoración de los creyentes y los hace aceptables para Dios. Él es el que añade a los que han de ser salvos y es el novio para Su prometida que es la iglesia. De Él tomamos nuestras identidad y nuestras órdenes y es a Él a quien le rendiremos cuenta.
v.22 “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.”
“acerquémonos con corazón sincero”
El corazón sincero es lo opuesto al de doble ánimo. Se debe evitar toda dualidad en nuestros tratos con aquel que “prueba los corazones y las intenciones” (1 Corintios 4:5) y “cuyos ojos son como llama de fuego.” (Apocalipsis 2:18). Dios desea la verdad en lo íntimo. Cristo dijo: ‘no oren como los hipócritas’ (Mateo 6:5). Debe haber sinceridad, honestidad y determinación si queremos darle la honra debida a Su nombre. No podemos impresionarlo con un lenguaje complicado que podría impresionar a los hombres o producir un efecto emocional, Dios no puede ser burlado. Juan 4:24 “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
“en plena certidumbre de fe” Este es el requisito para acercarnos a Dios; no es suficiente postrarnos o adorar con nuestros labios, Dios no es honrado cuando damos lugar a la incredulidad.”
Acercarse a Dios es un acto del corazón por lo que el alma, bajo la influencia del Espíritu Santo, se vuelve a Dios en Cristo como su reposo. El creyente sube al lugar secreto por la escalera bendita que es Cristo, mediante la cual asciende al cielo; y luego levanta su voz al acercarse a Dios y dice como David: “Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo.” Y si Él tarda en responder podemos decir: “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios porque aun he de alabarle…” (Salmo 42:5 y 8) Y si el Señor sonríe y otorga una respuesta de paz, no le vamos a atribuir el éxito de la oración a nuestra propia fe o fervor, sino sólo a Cristo.
“purificados los corazones de mala conciencia” Una mala consciencia es una conciencia que acusa y oprime por causa de que no se sabe perdonada. Pero por la fe en la suficiencia expiatoria de la sangre de Cristo aplicada por la revelación del Espíritu, se purga la consciencia de todo mal. Romanos 5:1 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Ahora nuestro corazón puede ser libre de la culpa para orar con fe y reposar en Cristo.
Una mala conciencia es un estorbo muy real para la comunión con Dios, así como la contaminación ceremonial lo era para un judío. De la misma manera nuestro caminar necesita ser lavado continuamente con el agua de la Palabra Juan 15:3 “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.” Efesios 5:26 “para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra.”
“y lavados los cuerpos con agua pura” Este lenguaje figurativo hace alusión a la limpieza de los sacerdotes cuando eran consagrados al servicio de Dios (Éxodo 29: 4). El cumplimiento de esto se define en Tito 3:5 como: “el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.” Pero aquí el énfasis se hace sobre los efectos externos de la regeneración en la vida cotidiana del creyente. Necesitamos tanto la purificación interna como la externa; por lo tanto somos exhortados: “limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1) Otras referencias son Romanos 12:1; 1 Corintios 6:16 y 20.
Es necesaria una limpieza constante si queremos acercarnos al Dios santo. Diariamente tenemos que confesar nuestros pecados, para que podamos ser perdonados y “limpiados de toda maldad” (1 Juan 1:9).
Es precisamente en este punto que donde se puede fallar. Hay tantos intentos apresurados para llegar a Su presencia sin ninguna preparación previa. Se requiere la preparación debida, al aplicar a nuestras almas la eficacia de la sangre de Cristo para purificar nuestros corazones, y sabernos dignos de acercarnos a Él. Cuando no nos preparamos limpiándonos, no se le da a Dios la reverencia debida, no se santifica Su nombre, y por tanto no se puede esperar que nuestra alma sea beneficiada.
v.23 “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión [confesión] de nuestra esperanza [fe], porque fiel es el que prometió.”
Nosotros debemos mantener firme la confesión de que creemos que tenemos acceso total a la presencia de Dios porque Él que nos lo prometió esto es fiel. Tu confesión de fe es que has recibido al Señor Jesús como tu Profeta, Sacerdote y Rey: Vives bajo su señorío, Él es tu profeta que te instruye en la voluntad de Dios; Él es tu Sacerdote idóneo para reivindicarte con Dios; y Él es tu Rey para administrar el gobierno de Dios sobre todo, incluidos los detalles de tu vida.
La fe es interna y la confesión es externa; así que esta confesión de fe es la confirmación de que estás preparado para negarte a ti mismo, tomar tu cruz cada día y seguir el ejemplo que Cristo te ha dejado sobre la manera de vivir para Dios en este mundo. En una palabra, es la declaración publica de haber “recibido a Cristo Jesús el Señor” (Colosenses 2:6).
“Mantener firme la profesión de nuestra fe” significa continuar y avanzar a lo largo del camino que profesamos haber entrado; a pesar de todas las amenazas de los perseguidores, razonamientos de los falsos maestros, y seducciones del mundo…

Mantenerse firme es permanecer en Cristo: y esto requiere vigilancia, diligencia, empeño. Desafortunadamente muchos apagaron completamente sus compromisos porque su corazón se desvió, Por eso se nos recomienda en Proverbios 4:23 “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.” Debemos guardarnos de los ídolos que quieren robar/desviar nuestro corazón del sincero amor por Cristo. (1 Juan 5:21). Cada día somos llamados a darle nuestro corazón al Señor Proverbios 23:26 “Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.”
Como cristianos sí tenemos seguridad eterna pero demostramos que somos de Él siendo perseverantes para continuar en la fe y la santidad, manteniéndonos firmes en creer y en producir los frutos de justicia. Persistiendo con la misma determinación como cuando nos convertimos..
“porque fiel es el que prometió”
Nuestra fe se hace mas grande entre mas comprendemos que el que prometió no puede mentir. Confiamos en Su Palabra, en vez estar confusos con las dificultades que vemos y que parecen tan grandes. Debemos guardar nuestro corazón no sea que haya en alguno de nosotros corazón malo de incredulidad (Hebreos 3:12-13) por eso necesitamos el ánimo y la exhortación de los hermanos…
“considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.” Necesitamos ser estimulados por otros y debemos considerar esto seriamente. El asunto de reunirnos y no dejar de hacerlo es crucial. Debemos reconocer que la perseverancia es un proyecto comunitario. La meta es provocarnos al amor y a las buenas obras a través de exhortaciones y actos de amor uno para con el otro, lo cual es crucial si hemos de permanecer fieles hasta el final.
PREGUNTAS DE REFLEXION
¿Te sientes libre para entrar a la presencia de Dios? Explica…
¿Qué es lo que sientes que te estorba para estar en comunión con Dios y cómo puedes remover estos obstáculos?
¿Cómo te puedes prepara para entrar en la presencia de Dios?
¿Cuál es la confesión que debes mantener y cómo lo haces?
¿Por qué crees que la perseverancia es algo que logramos cuando nos unimos con otros cristianos?

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