By September 19, 2016Blog

Prevención contra la Apostasía Parte II
Hebreos 10:28-31
“El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”
INTRODUCCIÓN
Estos versículos completan la sección que empezó en el v.26. La primera parte contiene la descripción del pecado de los apóstatas y la otra, una declaración del castigo que Dios les impondrá. Lo que sigue, es una confirmación de lo que ya ha dicho y su propósito es que escudriñemos nuestra consciencia y corazón para nunca terminar apartándonos de Dios.
El escritor ha partido de una suposición “si pecaremos voluntariamente’” es decir si abandonáramos la profesión del cristianismo las consecuencias son horrendas y eternas. Este tipo de exhortaciones afirman la responsabilidad que tenemos; es verdad, somos salvos para siempre pero también es cierto que necesitamos ser advertidos [el ejemplo de José el esposo de María Mateo 2:13]. Dios nos da la fe que salva pero eso no significa que el Espíritu Santo va a creer por nosotros, cada uno debemos ejercer nuestra voluntad para usar la fe que nos ha sido dada.
Somos salvos pero todavía tenemos una naturaleza a la que se le antojan las vanidades del mundo y ese deseo debe ser negado. Debido a que somos expuestos a las tentaciones y a los ataques del diablo se nos manda velar y orar. Entonces debemos cuidarnos de los primeros brotes de la apostasía, los primeros pasos que conducen al peor pecado, al cual no se llega de la noche a la mañana sino que es la culminación fatal de una enfermedad del corazón.8 Es como una fuga que se descuida en un gran barco y puede terminar hundiéndolo. El pecado que nos permitimos y del que no nos arrepentimos puede terminar en castigo eterno. Debemos recordar lo que Jesús dijo: “Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.” (Mateo 18:9).
Cuando el cristiano deja de arrepentirse diariamente de los pecados que percibe en su vida; deja de recibir exhortación y deja de reunirse con los santos, su conciencia puede adormecerse y empezar a no responder a la voz del Espíritu Santo y puede seguir cometiendo pecados deliberadamente al punto de desafiar abiertamente a Dios.
Aquí otro peligro es que las consciencias de muchos han sido adormecidas por predicadores que presentan la seguridad eterna de los creyentes de una forma tan fuera de las Escrituras que convencen a sus oidores de que una vez que aceptas a Cristo como Salvador personal, ya tienes seguro el cielo, no importa que pecados cometas; les dicen que nada puede amenazar sus intereses eternos; se les imparte una seguridad carnal, al punto que en medio de su auto-gratificación y vida mundana sea casi imposible sacarlos de su falsa paz.
Pueden haber muchos que están convencidos de que no tienen que tomar su cruz ni negarse a sí mismos para seguir a Cristo pero no se han dado cuenta del peligro en el que se encuentran. Por una mala enseñanza y un mal corazón llegan a creer erróneamente que la sangre de Jesús de todos modos les limpiará de todo pecado pero no hay que confundirnos, la sangre limpia los pecados de los que realmente nos hemos arrepentido. Dios no es una especie anciano que ama tanto a Sus hijos que es indulgente con ellos al punto de permanecer ciego a sus pecados. Muchos ya no ven al Dios santo e infalible de la Escritura con el cual sería algo horrendo caer en Sus manos en el día de Su ira (Romanos 2:5).
REPASO
Habiendo mencionado los principales medios por los cuales el cristiano se mantiene constante en su fe (vs.22-25), el escritor procede a reforzar sus exhortaciones para perseverar, y en contra de deslizarse y apostatar. Primero habla del carácter del pecado de apostasía; es un pecar voluntariamente después de haber conocido la verdad (v.26). En segundo lugar habla del terrible lugar de ellos; ya no queda sacrificio para ellos, sino que les espera un juicio (vs.26-27). En tercer lugar habla de de la analogía de la severidad de Dios (vs. 28-29). Y en cuarto lugar habla de la justicia vindicadora de Dios (vs. 30-31).
v.28-29 “aquel que desprecia la ley de Moisés muera irremisiblemente por boca de dos o tres testigos: ¿cuánto mas castigo piensan que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviera por inmunda la sangre del pacto con la cual ha sido santificado?”
“el que desobedece la ley de Moisés muera sin misericordia por boca de dos o tres testigos”
En el pasado Dios fue justo y recto; y aquel que despreciaba la ley mosaica no era librado, ¡Cuánto mas severo deberá ser el castigo para aquellos que se burlan de la autoridad del evangelio! y es lo que dice la siguiente frase…
¿cuánto mas castigo piensan que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios…? Esta lógica inspirada por el Espíritu Santo es un golpe contra la doctrina de la falsa gracia la cual dice que Dios actúa ahora con mucha más suavidad con los transgresores, de lo que lo hizo bajo el Antiguo Pacto, cuando en realidad lo opuesto es la verdad. Ningún juicio de la antigüedad fue tan severo como lo que sucedió en el año 70. D.C. y según lo que se muestra en Apocalipsis y en los profetas, la severidad de Su ira será peor. Todos los que le despreciaron harán lamentación y tendrán su parte en lago de fuego que arde con azufre (Apocalipsis 21:8).
Si hemos sido favorecidos con un conocimiento del evangelio; si hemos sido iluminados con el Espíritu Santo; si profesamos que hemos recibido a Cristo como Señor y Salvador, qué castigo mereceremos si ahora despreciamos Su señorío, ignoramos Su autoridad, desobedecemos Sus mandamientos, caminamos con Sus enemigos, y seguimos pecando como si nada, hasta el punto de llegar a la ‘gran apostasía.”
Ante la severidad de estas palabras debemos preguntarnos ¿quién ha pisoteado al Hijo de Dios? Aquí el autor esta enfatizando la dignidad de Cristo al llamarle: ‘Hijo de Dios’ no se trata de un ángel sino de la Segunda persona de la Trinidad quien es gravemente insultada. El deslizarse y apostatar es tratar mal al Señor de gloria, es “pisotearlo,” es la cosa mas baja que se le puede hacer a algo. Cuando ignoramos deliberadamente los clamores del Hijo de Dios y despreciamos Sus mandamientos, estamos pasando por encima de Su autoridad
¿quién ha tenido por inmunda la sangre del pacto, con el cual fue santificado? Es aquel que se opone al oficio sacerdotal de Cristo, y al sacrificio que ofreció; o sea ‘la sangre del pacto.” El apóstata, por su conducta, trata la sangre preciosa, como si fuera una cosa sin valor. Cada vez que le damos rienda suelta a nuestros deseos pecaminosos y no los restringimos por el amor de Cristo, estamos en camino para despreciar la sangre del pacto.
“hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” Esto es lo mas grave de todo, es por el Espíritu que somos regenerados, iluminados, tenemos convicción y somos traídos a Cristo. Es por el Espíritu que somos enseñados y santificados; por lo tanto se debe reverenciar al Espíritu Santo y es un pecado grave tratarle con insolencia. Debemos orar como el salmista “Sustenta mis pasos en tus caminos, Para que mis pies no resbalen.” (Salmo 17:5).
v.30 “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor.” La concepción que tenemos del carácter de Dios juega un papel muy importante para moldear nuestro corazón y regular nuestra conducta, por eso Pablo oraba para que los santos crecieran en el conocimiento de Dios (Colosenses 1:9-11). Es bueno para nuestra alma contemplar a menudo los atributos de Dios, considerar todo Su poderío, Su santidad inefable, Su veracidad intachable, Su justicia exacta, su absoluta fidelidad, y Su terrible severidad. Cristo mismo nos dijo en Mateo 10:28 “temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.” Entre mas conozcamos el carácter de Dios más prestaremos atención a la exhortación de Cristo, más seremos capaces de percibir que no hay nada inadecuado en la santidad de Dios ni en Su trato con los malvados. Por fallar en considerar la verdadera naturaleza del pecado a la luz de la santidad de Dios muchos no lo reconocen como justo en Sus juicios (Salmo 5 1:4).
Dios como Juez de toda la tierra refuerza Su ley e inflige Su castigo justo a los pecadores que lo son por voluntad y que no se han arrepentido. Sin embargo, en Su inescrutable sabiduría a menudo a Él le place abstenerse por un tiempo “soportando con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción” (Romanos 9:22) -, pero, Dios todavía le dará a todo transgresor el pago completo que se merecen sus pecados. Dios soportó a los pecadores antes del diluvio, pero al final los destruyó mediante la inundación. Su paciencia fue maravillosa hacia los sodomitas, pero a Su tiempo, hizo llover fuego y azufre sobre ellos. Con paciencia increíble tolera la maldad desmedida del mundo actual, pero el día se está acercando rápidamente cuando Él se vengará de todos los que ahora tan osadamente se oponen a Él.
Si Dios se compromete a proteger a su pueblo del juicio, Él ciertamente ejercerá Su sentencia sobre los que apostataron. Así lo hizo en el pasado (1 Corintios 10:5 ); Lo hará en el futuro.
v.31 “Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo” Aquí esta la conclusión inevitable de lo que hemos visto. La ira de Dios arderá para siempre contra los objetos de su juicio aún más allá de la muerte. Dios será adorado por los que le aman y obedecen pero debe ser temido por los que no se arrepienten y son desafiantes. Muchas personas piensan: ‘pues al final me arrepiento y ahí se arregla todo’ pero ellos deben saber que si no se arrepienten, al final ellos no solo van a encontrar Su justicia sino también Su venganza.
PREVINIENDO LA APOSTASÍA
El escritor ya nos ha hablado de dos aspectos para prevenir la apostasía: el exhortarnos los unos a los otros y el no dejarnos de reunir (Hebreos 3:12-13 y 10:24-25) pero las Escritura nos da más prevensiones:
* 2 Pedro 1:5-11
“Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento; 6 al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, devoción a Dios; 7 a la devoción a Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 8 Porque estas cualidades, si abundan en ustedes, les harán crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y evitarán que sean inútiles e improductivos.… 10 Por lo tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que fue quien los eligió. Si hacen estas cosas, no caerán jamás, 11 y se les abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” El buscar constantemente progresar en nuestro crecimiento espiritual es una protección contra la apostasía . La idea es ir contra la corriente del mundo. En vez de vivir al margen de la voluntad de Dios, se trata de entregarse cada vez más.
* 2 Timoteo 3:10 y 14
“Tú, en cambio, has seguido paso a paso mis enseñanzas, mi manera de vivir, mi propósito, mi fe, mi paciencia, mi amor, mi constancia… 14 Pero tú, permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste.” Nuestra relación con el liderazgo de la iglesia es clave en si vamos a permanecer firmes. Es imprescindible poner nuestros ojos en los mejores ejemplos y confiar en el liderazgo ademas de evitar las falsas enseñanzas.
PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
¿Reconoces que para seguir a Cristo tienes que negarte a ti mismo? Explica en que áreas batallas para negarte a ti mismo.
¿Cómo sientes que has progresado espiritualmente en lo que va del año y cuál es tu plan para progresar aun más?
¿Cuál consideras que es tu relación con el liderazgo y qué tan dispuesto estas a recibir sus enseñanzas y seguir su ejemplo?

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