El Peregrinaje de Abraham

By November 29, 2016Blog

El Peregrinaje de Abraham
Hebreos 11:9-10
“Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.”
Repaso
La vez pasada hablamos de como Dios llamó a Abraham de Ur de los Caldeos. Esto es un paralelo del nuevo nacimiento; Dios nos llamó de las tinieblas a la luz.
También vimos que la respuesta de Abraham al llamamiento de Dios no fue perfecta. Dios le había dicho: “salte de tu tierra y de tu parentela, a la tierra que yo te mostraré.” (Génesis 12:1) pero Abraham salió con su padre y su sobrino.
Aunque Abraham falló Dios no falló, al contrario en Su paciencia, Su gracia y fidelidad, cumplió Su promesa; y así es Dios con nosotros. Aunque Abraham se quedó en Harán Dios no le permitió que continuara allí indefinidamente. El Señor se había propuesto que Abraham entrara a Canaán y ninguno de Sus propósitos puede fallar. Dios lo sacó del nido que se había hecho; su padre Taré murió en Harán (Génesis 11:32) y Abraham continuó su camino; así es también con nosotros, en medio de nuestras luchas y de los ataques del enemigo, Dios es fiel y cumplirá Su propósito.
1 Corintios 1:9-10 “[Dios] el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. 9 Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.”

v.9 “Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa.”
Abraham no sólo salió de su tierra sino que habitó en la tierra prometida. La fe no sólo nos lleva a negarnos a nosotros mismos para obedecer el mandato de Dios; sino que nos sostiene para esperar el cumplimiento de Sus promesas. Solo la confianza en Dios es suficiente para aguantar las pérdidas, reproches y retrasos dolorosos.
Algo que nos hace ver lo difícil que fue este trayecto es que los cananeos habitaban en la tierra.
Génesis 12:6
“Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra.”
Pero Dios le dijo a Abraham en Génesis 13:14-15…Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. 15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre,”
La promesa infalible de Dios es el terreno en el que reposaba la fe de Abraham a pesar de los terribles enemigos que la habitaban esa tierra. Abraham no estaba enfocado en los cananeos sino en el Dios invisible.
– “morando en tiendas”
Abraham con el dinero y los siervos que tenía podía haber comprado un terreno grande, construido una mansión fortificada para defenderse de los cananeos y establecerse en lo mas cómodo de la tierra pero no lo hizo porque tenía una meta mas alta.
Génesis 13:2 “Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.”
Una tienda no le ofrecía seguridad pero él sabía que iba solo de pasada. La fe en Dios nos permite aceptar lo que Dios nos da y someternos a Su voluntad aunque parezca insignificante delante de los ojos del mundo.
Colosenses 3:2 “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”
2 Timoteo 2:3-4 “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.”
Esa tienda demostraba su carácter de peregrino; una tienda no tiene cimientos y puede cambiarse de lugar sin avisar con tanta anticipación; lo que Abraham sí construyó como lugares definitivos fueron altares a Dios.
Génesis 12:7-8
“Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. 8 Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová.”
Génesis 13:3-4 “Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, 4 al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.”
Génesis 13:18 “Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová.”
– “con Isaac y Jacob,” El que se mencione a Isaac y Jacob en este versículo es para darnos cuenta de que Abraham continuó así por el espacio de casi un siglo,
Cuando nos hemos entregado a Dios y nos hemos comprometido a creerle, no debemos detenernos a la mitad; debemos seguirlo en todas las cosas hasta el final de nuestro transcurso sobre la tierra.
– “coherederos de la misma promesa” Sus hijos y nietos también vivieron la vida de peregrinos en Canaán siguiendo el ejemplo de Abraham.
Génesis 17:7-8 “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. 8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.”
Fue lo mismo que Dios le dijo a Isaac Génesis 26:3 “[Tú Isaac] Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.”
Y también a Jacob Génesis 35:11-12 “ También le dijo Dios [a Jacob]: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. 12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra.” Si tenemos interés en las bendiciones de Abraham debemos caminar en los pasos de su misma fe.
A Dios le agradó este corazón de Abraham de enseñar a sus hijos:
Génesis 18:19
“Porque yo [Jehová] sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.”
v.10 “porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.”
Aquí esta la explicación de la conducta de Abraham. Como su corazón estaba puesto en las cosas de arriba no en las de la tierra, se dio cuenta que su porción no estaba en aquí sino en el Cielo por eso estaba contento morando en tiendas.
Lo que Abraham estaba viendo era el Cielo mismo. Esto fue lo que caracterizó a todos los héroes de la fe.
Hebreos 11:16
“Pero anhelaban una [patria] mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.” Nosotros también tenemos esa misma porción reservada en los cielos (1 Pedro 1:4).
Hebreos 12:22 “sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,”
Los fundamentos de esa ciudad Celestial son los decretos eternos y el amor de Dios, su pacto de gracia inalterable, Cristo es nuestra roca eterna en la cual estaremos firmes para siempre.
2 Corintios 4:1618 “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” Esta es una descripción de la fe de Abraham puesta en práctica.
Las cosas que nos seducen del mundo o que nos afligen tienen tanto poder sobre nosotros porque no hemos sido diligentes para crecer en nuestra fe.
Hebreos 6:18 “para que… tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.”
Si meditáramos más frecuentemente sobre la gloria y la bienaventuranza del Cielo, estaríamos como estos hombres y mujeres de Hebreos. Abraham se regocijó en ver el día de Cristo:
Juan 8:56 “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.” Si fuéramos mas serios en cuanto al día de Cristo no estaríamos tristes tan seguido y seríamos mas consagrados.
1 Juan 3:2-3
“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.”

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
¿Por qué crees que las cosas del mundo pueden llegar a afligirte o tentarte tanto?
¿Qué estas haciendo para que la realidad de la ciudad celestial que te espera sea un consuelo en tus luchas?
¿Les estas enseñando a tus hijos acerca de la Ciudad Celestial que nos espera? Si tu respuesta es ‘no’ explica como lo vas a hacer.

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